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AL LUGAR DONDE HAS SIDO FELIZ, NO DEBERIAS TRATAR DE VOLVER

TRABAJO EN PROCESO


Hace un tiempo tuve la oportunidad de mostrar mi trabajo sobre el Conurbano Bonaerense a Gabriel Díaz, que muy generosamente paso una tarde conmigo, compartiendo fotografía. Ese día puso en palabras algo que yo sabía que hacía pero por inercia, porque estaba en mi interior y me salía naturalmente. Dijo; “Vos te parás en el borde de la ciudad, pero no miras para Buenos Aires, miras para el campo. Por eso los horizontes, cielos, la distancia…”
Esa frase quedo flotando, como suspendida, esperando la considere, latente de ser revelada.

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Mis padres nacieron en pueblos muy pequeños separados por quince kilómetros. San Francisco de Bellocq (Papá) y Orense (Mamá), al sur oeste de la Provincia de Buenos Aires, paisaje de campo profundo pero tan cerca del mar que ir a la playa era cuestión de tener la tarde libre.

Se conocieron en la adolescencia en algún baile de Club Juventud Agraria y nunca más se separaron, a pesar de la decisión de la familia de mi madre de migrar por completo al Conurbano. Ella vino con su familia, mi padre la siguió, por amor, pero solo.
Después de 50 años, en un viaje visitando los pagos mi padre me dijo: “…y, yo me vendría a vivir acá”.

Esta es una historia de desarraigo y de lucha, mi padre durante toda su vida mantuvo los lazos, e hizo que la ruta 3 hasta el kilómetro quinientos la conozca de memoria. Comencé así a comprender, las palabras de Gabriel.

Ruta 3 / 2019 Eduardo - El desarraigo de mi padre fue la semilla de mi mirada. / 2019
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Se huele la tormenta en la tierra que vuela, intentemos disfrutar de la luz que nos queda.

Sin título / 2019 La visita. / 2019
Bienvenidos / Buen viaje / 2019






BIENVENIDOS

El arco aún sigue en pie. Te recibe con la austeridad necesaria de un pueblo tan pequeño, las letras bien pintadas y el hierro de obra que deja silbar al viento.
Para mi de chico significaba mucho atravesarlo, era la entrada a los buenos momentos, a ser recibido, a llegar, a sentirte en casa, a pisar y respirar hondo para oler el lugar, que olía a trigo, tierra y gas oil.
También había una sensación de libertad, de poder irse a jugar afuera sin limites de horario, ni cuidados del tránsito y volver con las medias llenas de abrojos.
Llegar, era un respiro profundo, de esos que uno da después de un viaje largo o después del agobio.
El problema era leerlo del otro lado.

BUEN VIAJE.

Bienvenidos / Buen viaje / 2019 Sin título / 2019 Toro y caballo. / 2019 San Francisco de Bellocq bañado en luna. / 2019 EL sorgal. / 2019 F100 con moscas. / 2019 Sin título / 2019 Sin título / 2019 Sin título / 2019
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Nunca había estado allí.
Recién a los 42 me entero que mis bisabuelos habían tenido un campo.

Fue hermoso verlo. Se acercó a ese galpón viejo. De lejos lo vi sacarse los lentes y secar alguna lágrima. Luego me dijo: acá adentro mis abuelos festejaron sus 50 años de casados.

Mi padre llego al Conurbano con lo puesto, a los 19 años. Recién a los 50 pudo tener un departamento en un barrio social pagado en cuotas.

El Galpón / 2019 Casa al final de la avenida. / 2019 El camino / 2019 San Francisco de Bellocq. / 2019 El camino II / 2019